DeberÃan haberse lo pensado dos veces antes de competir contra él; ahora son sus pokeperras personal y él es su entrenador: allá donde vaya, ellas le seguirán, dispuestas a recibir su dosis diaria de sexo anal y leche desnatadaÂ
DeberÃan haberse lo pensado dos veces antes de competir contra él; ahora son sus pokeperras personal y él es su entrenador: allá donde vaya, ellas le seguirán, dispuestas a recibir su dosis diaria de sexo anal y leche desnatadaÂ